Abelardo de la Espriella asume la presidencia de Colombia con un enfoque controvertido
Abelardo de la Espriella comienza su mandato como presidente de Colombia este viernes, el cual se caracteriza por falta de experiencia política y posturas firmes. La seguridad será uno de sus pilares, prometiendo un ultimátum a los grupos armados: rendición ante la justicia o acción militar. En el ámbito internacional, De la Espriella ha manifestado afinidad con Donald Trump y ha anticipado un cierre de embajadas en Cuba y Nicaragua, denunciando estos gobiernos como “tiranías”. Su propuesta conservadora ha alarmado a diversos grupos, incluidos los feministas y LGBTIQ+, que ven en su movimiento, Defensores de la Patria, una amenaza de “extrema derecha”.
Mano dura inspirada en Trump y Bukele
Las propuestas de De la Espriella en temas de seguridad evocan políticas ya vistas en el pasado. Ha generado controversia al amenazar con bombardear cargamentos de drogas y campamentos “narcoterroristas”, además de plantear la posibilidad de fumigar cultivos de coca y construir megacárceles. Estas acciones recuerdan a las iniciativas de la campaña de Trump contra el narcotráfico en Sudamérica, la cual ha dejado más de 200 muertos desde 2025.
Las fumigaciones son un retorno a prácticas de gobiernos previos, especialmente del mandato de Álvaro Uribe (2002-2010). A su vez, el modelo de prisiones se asemeja al de Nayib Bukele en El Salvador, el cual ha sido elogiado por la reducción de crímenes pero criticado por organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional.
Según Héctor Galeano, investigador del Instituto de Altos Estudios Sociales y Culturales de América Latina y el Caribe, “la visión de De la Espriella se enmarca en el trumpismo, basado únicamente en la fuerza”. A lo largo de la historia, Colombia ha alternado entre políticas más flexibles y enfoques de mano dura, sin resolver el conflicto armado que ha perdurado más de 60 años entre el Estado y grupos guerrilleros y paramilitares.
El plan de De la Espriella incluye la creación de frentes de seguridad en varias ciudades, como Bogotá y Barranquilla, lo que trajo a la memoria las Convivir, cooperativas de vigilancia de los años 90 que fueron criticadas por fortalecer estructuras paramilitares. Sin embargo, De la Espriella se opone rotundamente a cualquier negociación con grupos armados y ha sido muy crítico de la Jurisdicción Especial para la Paz, creada por los acuerdos de paz con las Farc. Galeano advierte que “no hay claridad en sus propuestas de seguridad” y que muchas podrían ser solo eslóganes.
Revolución en relaciones internacionales
Aunque la política internacional de De la Espriella no está del todo desarrollada en su documento de propuestas, ha dejado entrever su postura. Para liderar este ámbito, designó a Omar Bula Escobar como canciller, un exfuncionario de la ONU que se ha descrito como cristiano y prooccidental. Ha denunciado la migración “ilegal” y “descontrolada”, así como la pandemia y el cambio climático como “temas importados”.
Laura Bonilla, subdirectora de la Fundación Pares, observa en estas acciones un claro rechazo al multilateralismo, del cual Colombia se ha beneficiado en las últimas décadas. En una entrevista, De la Espriella no descartó la posibilidad de retirar la representación de Colombia en organizaciones clave como la ONU o la OEA, argumentando que no han traído beneficios al país.
El nuevo presidente también anunció el cierre de 14 embajadas y 15 consulados, así como la ruptura de relaciones diplomáticas con Nicaragua y Cuba, a pesar de que este último país fue un garante en los acuerdos de paz. Además, declaró la reapertura de la embajada en Jerusalén.
La batalla cultural
De la Espriella ha expresado su intención de librar una “batalla cultural”. Ha abogado por valores tradicionales, la familia y principios cristianos, criticando a la izquierda y el “wokismo”. Según Bonilla, esta batalla cultural representa uno de los frentes más controvertidos de su gobierno, dado el país liberal y laico que ha sido Colombia.
En el ámbito educativo, el presidente ha nombrado a Viviane Morales como ministra, conocida por su oposición a la adopción por parejas del mismo sexo, y a Paola Holguín como ministra de Cultura, quien también se ha declarado abiertamente cristiana. Estas elecciones apuntan a una posible agenda que limite derechos sexuales y reproductivos, situación que preocupa a defensoras de derechos humanos.
Contrapesos en el Congreso
Al igual que su predecesor Gustavo Petro, De la Espriella llega con propuestas ambiciosas, aunque su falta de mayorías en el Congreso podría dificultar su ejecución. Con solo 4 senadores de 103 en su movimiento, los desafíos son significativos. Si bien cuenta con el apoyo de varios partidos de derecha, la batalla por el control legislativo ha comenzado, con disputas internas que podrían obstaculizar su agenda.
La oposición, encabezada por el Pacto Histórico de Petro, es una fuerza importante en el Congreso, lo que agrega complejidad al panorama político de De la Espriella. Con una población dividida y un Congreso fragmentado, su éxito dependerá en gran medida de su capacidad para forjar alianzas y hacer concesiones.”
Conclusión
Abelardo de la Espriella asume la presidencia en un momento crítico para Colombia, abordando temas de seguridad, política internacional y cultura. Su enfoque ha generado tanto expectativas como inquietudes, lo que sin duda marcará una nueva etapa en la historia política del país.
- De la Espriella llega a la presidencia sin experiencia política previa.
- Sus políticas de seguridad evitan las negociaciones con grupos armados.
- El cierre de embajadas y cambios en relaciones internacionales son parte de su agenda.
- El Congreso presenta un importante contrapeso que podría limitar sus iniciativas.

