La Durabilidad del Conflicto en Irán: Desafíos y Estrategias
Han pasado siete meses desde el comienzo de la guerra y, a pesar de las enormes dificultades que enfrenta la economía y la infraestructura de Irán, los líderes de la nación islámica no parecen tener prisa por poner fin al conflicto. Este artículo explora las razones detrás de esta aparente calma, así como los desafíos militares y económicos que Irán debe afrontar, y cómo estos factores podrían influir en el futuro del país.
El Tablero Militar
La situación económica de Irán ya era complicada antes del estallido de la guerra. A pesar de los ataques a su industria de defensa y las instalaciones de producción de misiles, no existen cifras independientes que permitan quantificar los daños. Según el último análisis de Chatham House, no hay estimaciones confiables sobre las reservas actuales de misiles en Irán.
Aunque los lanzamientos de misiles balísticos han disminuido, la capacidad de Irán para continuar en el conflicto no se mide únicamente por la cantidad de misiles disponibles. Los drones y los misiles de crucero son más fáciles y rápidos de producir, y la estructura de mando iraní sigue siendo robusta, ya que los comandantes caídos han sido reemplazados. Mohammad Ghaedi, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad George Washington, comentó que “Irán probablemente podrá sostener sus capacidades de lanzamiento durante un tiempo prolongado, aunque con menor intensidad, y aún podría causar perturbaciones en el estrecho de Ormuz”.
La prolongación del conflicto podría resultar perjudicial también para Estados Unidos. Las defensas de EE.UU. han sido consumidas en la interceptación de misiles y drones iraníes, lo que, según algunos análisis, podría representar un desafío para recuperar rápidamente las municiones necesarias. Ghaedi también señala que “el impacto de la guerra en los precios del petróleo y las consideraciones políticas internas en EE.UU. han calado en Teherán, ya que podrían forzar a Washington a aceptar algunas de sus demandas”. Dentro de EE.UU., aunque el apoyo al presidente Trump sigue siendo fuerte entre los republicanos, las encuestas reflejan un creciente descontento con respecto al conflicto y dudas sobre si está logrando sus objetivos bélicos.
El Plano Económico
Desde antes del inicio del conflicto, la economía iraní enfrentaba serias dificultades, como alta inflación, escasa inversión y la devaluación del rial. De acuerdo con estimaciones del Banco Mundial, se proyecta que la economía iraní se contraiga un 2.7% durante el año fiscal 2025-2026, y la guerra ha exacerbado aún más esta situación.
Conforme a datos del Centro de Estadística de Irán, la inflación ha alcanzado el 62%. En las regiones del sur, que están más directamente afectadas por la guerra, como Hormozgan, la inflación supera el 101%. El impacto en el mercado laboral ha sido devastador, con más de un millón de empleos perdidos y cerca de dos millones de personas desempleadas, según el viceministro de Trabajo de Irán.
Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional sugieren que la economía puede contraerse un 5.4% en 2026, y que la inflación podría llegar al 69%. El tiempo que dure la guerra y el grado de interrupciones en el comercio y en las exportaciones de petróleo tendrán efectos significativos. El estrecho de Ormuz es crucial tanto para Irán como para la economía global: las interrupciones en esta ruta pueden aumentar el costo de la guerra para EE.UU. y el mercado energético, aunque el bloqueo naval estadounidense complicaría las exportaciones de petróleo iraní.
A pesar de la presión económica, no hay garantía de que esto obligue a Irán a cambiar su política. Ghaedi sostiene que “los gobiernos autoritarios pueden sobrevivir muchos años incluso en condiciones económicas difíciles”. La inflación y el desempleo pueden generar descontento, pero no alterar la política militar, a menos que vayan acompañados de protestas a gran escala o divisiones en el gobierno.
Desacuerdos en el Interior de Irán
No existe un consenso claro en Teherán sobre el camino a seguir. Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento, advirtió que Irán no debe caer en “conflictos de desgaste” y criticó a quienes se oponen a las negociaciones. Sin embargo, un representante de línea dura, Amirhossein Sabeti, apuntó que aun en caso de que EE.UU. aceptara todas las condiciones de Irán, la guerra continuaría.
La discrepancia en las posturas no se divide simplemente entre quienes apoyan la guerra y quienes buscan la paz. Ghalibaf también ha manifestado que no aceptará un acuerdo que no resguarde los intereses de Irán. Así, la discusión gira en torno a cuánto tiempo puede la presión continuar generando una influencia más positiva para Teherán y en qué punto los costos comienzan a superar los beneficios.
¿Qué Opina la Ciudadanía?
No hay encuestas de opinión fiables sobre la continuidad de la guerra, y las redes sociales no reflejan necesariamente la opinión de toda la sociedad. Hamidreza Azizi, experto en Irán, advierte que el mayor riesgo para la República Islámica podría ser interno, debido a la creciente inflación y los problemas económicos que afectan a la infraestructura del país.
Una Guerra que Requiere Estrategia de Salida
Un conflicto prolongado puede traer consecuencias a nivel regional. En los últimos años, Teherán ha tratado de mejorar las relaciones con los estados árabes del Golfo, especialmente Arabia Saudita. Sin embargo, los ataques continuos contra sus infraestructuras podrían revertir estos avances.
Estos estados han buscado reducir tensiones, pero a medida que se sienten más amenazados, su incentivo para colaborar en defensa con EE.UU. aumenta. La presión que un conflicto largo ejerce sobre EE.UU. solo tendría valor político para Teherán si se traduce en concesiones en la mesa de negociación. Hasta ahora, no es claro cuál sería un acuerdo que pudiera satisfacer a Irán y poner fin al conflicto.
El profesor Azizi sostiene que “Lo que le falta a la estrategia de Irán es una claridad sobre cómo la influencia lograda durante la guerra puede transformarse en un acuerdo político estable”. Teherán ha demostrado su capacidad para interrumpir el suministro energético global y generar costos a EE.UU. y sus aliados. Sin embargo, hay incertidumbre acerca de cómo podría mantenerse en un constante estado de confrontación.
A pesar de las limitaciones militares, económicas y políticas, ninguna ha sido suficiente para detener a Irán en su avance bélico. Sin embargo, a medida que el conflicto se prolonga, la presión económica interna aumentará, las relaciones de Irán en la región se deteriorarán, y los esfuerzos por alcanzar un acuerdo que compense estos costos se volverán más complejos.
Conclusión
La guerra en Irán sigue siendo un tema complejo que involucra múltiples factores, desde la economía y la militarización, hasta la política interna. La prolongación del conflicto podría no solo afectar a Irán, sino que también influirá en las dinámicas globales y regionales.
- Irán continúa en el conflicto a pesar de las adversidades económicas.
- La capacidad de respuesta militar de Irán se mantiene, aunque ha disminuido la intensidad de los ataques.
- Las dificultades económicas podrían no forzar un cambio en la política militar de Teherán.
- Las discrepancias internas reflejan diferentes enfoques sobre cómo manejar la guerra.

