El auge de los medicamentos como alternativa al alcohol entre los jóvenes
En la búsqueda de alivio para la ansiedad social, muchos jóvenes están optando por medicamentos en lugar de alcohol, lo que plantea preocupaciones sobre los riesgos de estas alternativas. Esta tendencia, especialmente marcada en la Generación Z, está transformando la manera en que se socializa.
La experiencia de Matt
Matt, un joven de 22 años del norte de Inglaterra, solía beber hasta sentirse mal para encajar en sus salidas con amigos. Sin embargo, hace dos años decidió cambiar las bebidas alcohólicas por medicamentos prescritos que encontró en las redes sociales. Hoy, prepara su noche tomando un betabloqueante y un medicamento utilizado para tratar la epilepsia y el dolor neuropático.
Según él, estos fármacos producen una sensación similar a la del alcohol, pero sin la resaca. “La cantidad de alcohol necesaria para sentirme bien realmente no me sienta bien”, explica. Estos medicamentos han reducido su ansiedad y facilitado su interacción social, aunque los expertos advierten sobre los peligros de su uso indebido sin supervisión médica, que pueden incluir dependencia y riesgos severos a la salud.
La nueva generación y su relación con los fármacos
La Generación Z enfrenta un aumento en los niveles de ansiedad social, con un estudio de University College London revelando que más del 28% de los jóvenes en sus veintitantos años reportan altos niveles de ansiedad. Esto ha llevado a algunos a intentar mitigar su ansiedad a través de medicamentos y sustancias experimentales en lugar de alcohol.
Liam Knowles, investigador de adicciones, señala que el cambio hacia estas “drogas sociales” está en auge, promovidas en redes sociales como una alternativa más segura y sin resaca.
El fenómeno del “stacking”
En las redes, el fenómeno del “stacking” se ha vuelto popular, donde los usuarios combinan diferentes medicamentos para potenciar sus efectos. Esto coincide con un alejamiento del alcohol entre los jóvenes; una encuesta reveló que el 26% de los de 18 a 24 años en el Reino Unido no consumen alcohol, frente al 7% en 2012.
Impacto de la pandemia
Expertos como la profesora Emily Jones, del King’s College de Londres, argumentan que la pandemia de COVID-19 ha exacerbado la ansiedad social en los jóvenes, contribuyendo a su dependencia de estos medicamentos. La pregabalina, uno de los fármacos utilizados, ha tenido un aumento de uso alarmante, junto con un incremento notable en las muertes relacionadas.
El coste de la euforia
Aunque estos medicamentos pueden ser más baratos que el alcohol, su uso sin regulación puede tener efectos negativos graves. Muchos jóvenes, como Matt, creen que estos fármacos son más saludables que el alcohol, a pesar de los riesgos asociados, incluyendo la posibilidad de dependencia y daños físicos a largo plazo.
Riesgos de dependencia
El uso de estos medicamentos puede reforzar la idea de que las interacciones sociales son imposibles sin ellos. Expertos advierten que esto puede llevar a un ciclo de dependencia, donde lo que comenzó como una ayuda ocasional se convierte en una necesidad diaria.
Conclusión
La creciente preferencia de los jóvenes por los medicamentos como alternativa al alcohol destaca la necesidad de un enfoque más integral hacia la salud mental y las soluciones para la ansiedad social. Es crucial promover formas saludables de afrontar la ansiedad sin perjudicar la salud.
- Los jóvenes están optando por medicamentos en vez de alcohol para socializar.
- La ansiedad social ha aumentado, especialmente entre la Generación Z.
- El uso no regulado de fármacos puede llevar a la dependencia y a serios problemas de salud.
- Es fundamental buscar maneras saludables de lidiar con la ansiedad social.

